Desenmascaró la violencia y su lugar histórico como regla y forma de política y no como excepción o remplazo de la política. Investigó y escribió con un realismo descarnado y eso libró su obra de cualquier complicidad que adormezca, pero también que nos lleve a un fatalismo que paralice. No se conformó y tampoco se dio por vencida en encontrar una salida. Ella escribía con dolores y ardores, pero también con agrado, admiración y devoción. Le gustaba su terruño y sentía cariño por las personas de esta sociedad, motivación para dar una lucha intelectual. Tuvo una sensibilidad enorme para entender que las víctimas necesitaban dejar de ser tratadas como mentirosas.
“Siempre he sido sensible para captar el miedo de los otros.” (Uribe de Hincapié, 2019).
El intelectual siempre va a tener algo que lo supera. Por eso se reconoce en el ardor de sus dudas y no en el plumaje de sus certezas. No hay torre en la cual descansar, sólo regar y desyerbar las dudas. La curiosidad contrapuesta a la indiferencia y con un afecto fraternal (y sororo) o ciudadano, como sorprenderse por el otro, no darlo por sentado y desear el vínculo o ser puente. Su obra nos recuerda que entre una violencia —que no fundó el narcotráfico y la descomposición que tomó forma de mafias— en Medellín se dice, la curiosidad mató al gato, No pregunte tanto para que lo maten de último, Coma callado, Es mejor no saber.
¿Cuáles son nuestras grandes preguntas? ¿Qué necesitamos saber de los otros para ser ciudadanía? Aquí hay unas preguntas que multiplican nuestras preguntas, preguntas pulidas para que no caigamos en la trampa de respuestas fáciles y un ejemplo para alinear el deseo de comprensión a un mismo propósito de rigor y solidaridad.
Esta es una invitación a buscar a María Teresa Uribe de Hincapié y a cargarla, albergarla.
“Una vida no es solo una aventura individual, sino el resultado de una historia colectiva, de la familia y del terruño, claro está, pero también del país y de los tiempos buenos y malos que vivieron los antepasados, de la herencia que recibimos y de la manera en que ellos y nosotros enfrentamos la vida de un país turbulento y trágico como el nuestro.”